miércoles, 30 de agosto de 2017

hasta hoy

Hoy nos miramos a la cara, lo acaricié y nos vimos muy parecidos. Contemplé el frío certero que le da la experiencia. Nos miramos a los ojos, vio las lágrimas secas entre las arrugas. El escalofrío nos recorrió el cuerpo hasta acalambrarnos.
Simultaneas de la infancia de risas y golpes, de la adolescencia de rebeldías y temores, de la adultez de trabajo y frustraciones.
Miramos nuestras manos resecas de kilómetros de juncos, mientras en la ventana golpeaban las verdes ramas del árbol que ya no trepo. Las gastadas yemas recorrieron los límites polvorosos de los rostros buscando rastros, justificando actos.
Pasa una lancha sin notarlo, los instantes los corta el tic tac del reloj que le contó las horas a cuatro generaciones de esta familia, hasta hoy.

DaD.- 30 de agosto 2017

lunes, 14 de agosto de 2017

Gota

Se pega como un beso
al vidrio de la ventana.
Puntillita que desfigura el paisaje del jardín
verde, con la frescura de la juventud.

El viento la acaricia sin que lo note,
le da el aliento para dejarse caer.
Errante.

Aunque no cree en el destino
deja sutil un camino.
Impalpable.
Sus huellas son partes de si,
marcan el recorrido de quien viene detrás.

Si se junta con otra
caminará a mayor velocidad
y si bien todo ocurrirá mas rápido,
ocurrirá.

Será el charquito que las solitarias no serán
por el que las mas pequeñas
van a esperar.

DaD.- 12 de agosto de 2017

jueves, 29 de junio de 2017

Fin de temporada

Fin de temporada 

 "Quiero rescatar la a'titu del equipo, lo jugadore dejaron todo en cada partido
lamentablemente no se dio.
"  Decía el capitán del equipo en la televisión al ser entrevistado por un cronista.

-Viste Alberto! te lo dije. Estos tipos dejan todo por la camiseta. Comentaba moviendo un puñado de maníes es la mano.

-No te dejé engañá por esto.  vigecimo terminamo. Vi-ge-ci-mo!  Respondió deletreando la posición en la tabla. -Que si no fuera por esa mentira del promedio estariamo otra ve en la B

-No seas así de duro Alberto. La mayoría son gente criada en el club; los mas viejos y los mas pibes.  Le retrucó con alma de potrero.

-Lo que quieras hermano. Respondió girando las palmas hacia arriba. -Pero una campaña así no se le puede permitir, tan tirando lo que ganaron antes a la basura.

-¡Sos un contra Alberto! Criticas todo vos.

-¡No querido! Si fuese contra, le sobaría el lomo a todo esto y lo aplaudía al terminar el Torneo, así se creen que hicieron bien las cosas.  ¡Y no! no lo hicieron.

-¿Qué sos psicólogo ahora Alberto?  ¡No jodas! estos tipos nos dieron mucho, vos no tenés memoria, eso pasa.

-Es porque la tengo. Respondió ya enojado, elevando la voz y golpeando la mano derecha contra la mesa. -Y agradezco lo qu'icieron, pero vigecimo terminaron. Vi-ge-ci-mo. Volvió a decir en sílabas, mientras se reclinaba sobre respaldo de la silla.

-A mi no me grites Alberto. Porque yo también les pago el sueldo con mi cuota y para mi los que nos dieron no se olvida nunca mas, hay que respetarlos y que se retiren en el club.

-Dejá de pavada quere'!  si su ciclo terminó, se terminó y punto. No somo una obra de caridá,  somo un equipo de fulbo. un equipo de fulbo. Gritó con su garganta y sus brazos.

El silencio se extendió un rato; apuraron callados el ultimo trago,  Alberto levantó su mano, el mozo trajo la cuenta, pagaron la cerveza y se fueron a tomar el colectivo y volver al barrio después de trabajar.


Goles son amores y votarlos es pasion

martes, 27 de junio de 2017

Putrefacto como el Riachuelo

Putrefacto como el Riachuelo


“…llegó la noche, llegó el champán, 
llegó la hora de la verdad 
y esa apuesta, al final, la ganó la muerte.”

 La duda se había metido en su nariz; el aire de aquel Bar olía raro. El Clima era demasiado cálido para el invierno, un ambiente espeso de gritos, roces y juntas de mala muerte que coincidieron en el mismo lugar. Sentado en la mesa, con el diario de ayer en las manos, observó detenidamente lo que parecía un único instante. 
Con la sangre bajando su temperatura y el sudor frío en la frente; tomó su sombrero, recogió el sobretodo del respaldo de la silla y salió. Sus pasos se perdieron por Del Valle Iberlucea, mientras un resplandor anaranjado se hacia radiante a sus espaldas. 

 Los primeros rayos del sol alargaban su sombra sobre los adoquines de Pedro de Mendoza, a orillas del Riachuelo, donde la rareza del olor solo tenía que ver con el agua. Atónito, entre sus pasos no podía creer aquello que había presenciado y todo por una mujer, la única del lugar, la que estaba con Juan.
Miguel entendió que ella lo miraba y en tierra de macho portuario, se le fue encima cuando ella buscaba el camino al baño. Como un rayo descargando su furia, Juan se abalanzó sobre él tirándolo al suelo. Lógicamente (o irracionalmente) la barra de Miguel no tardó en reaccionar y una patada quitó a Juan del lugar, así salieron los demás a responder. Una trompada, una silla voladora y el ruido de una botella que se parte. Carlos, el dueño del Bar gritaba en vano, entonces sacó el 38 y disparó hacia el techo. Pero la descarga del tambor no silenció las almas enardecidas. Los grupos se habían convertido en manadas de machos en celo que no llegaron ni a escuchar los tiros.
Sin embargo llegó otro puñado de gente, aparentemente amigos de Carlos, gente del barrio, porque estaban a medio vestir. La escalada de violencia no conocía de límites y al percibir aquel olor a combustible, dejó atrás la escena.

Ahora, con sirenas de fondo, reflexiona sobre aquello a orillas de un río que también está muerto.

miércoles, 31 de mayo de 2017

La distancia

y en la distancia muero día a día

Los años se le notaban en el gris de su pelo, en la frondosidad de su barba espesa como la niebla en medio del río. La tarde caía tibia, dibujando sombras largas sobre el asfalto. La mirada perdida en el horizonte vertical, donde el tapiz celeste del cielo le coloreaba los recuerdos.

Memorias de extensas madrugadas envueltas en charlas en las que desnudaban su alma. Reían, reían a carcajadas como niños en una guerra de cosquillas. Y eran las 3 y las 12, las 4 y la una, sin una gota de sueño. Ella sonreía en fotos, él anidaba versos Se extrañaban, se soñaban; como una pareja de enamorados al dejar de verse en el día, pero ellos no se habían visto nunca. La distancia era tanta que no se media en kilómetros, sino en horas de vuelo. Viajar era dejar atrás un mundo, una carrera y esos malditos miedos.

 ¿Miedo a ser feliz? ¿No sentirse, acaso, merecedor de tanto amor? ¿Temor a no ser lo que sueña el otro?

Deseaban ser la primera vez, pero el almanaque tachaba días, meses, años y los cuerpos fueron otros, como otros los amores, como fuertes otras desilusiones. Se contaban las lágrimas derramadas, aunque siempre se guardaron las que cayeron por no sentirse juntos.

La vida siguió por donde sigue la cultura; casamiento, hijos, una familia. Pero los dedos en el teclado, que tuvieron tiempos de dudas y silencios, siempre encontraron motivos para seguir ahí. Para no soltarse jamás. Los temores ahora son otros, con sabor a haber dejado que el agua lleve ya muchas mareas. Con la plata para el pasaje juntada moneda a moneda, que se gastan y se vuelven a juntar y a gastar otra vez; pero que no sacan ningún boleto.

viernes, 26 de mayo de 2017

El frío rocío acaricia su piel ...

El frío rocío acaricia su piel y desciende lentamente. Se estira perezosa, como despabilándose, buscando llegar al primer sol de la mañana. La gente que pasa, perdida en la rutina, no la distingue del resto, escondida con su pantalón verde tallado al cuerpo. No menos distraído que los demás, la encuentro, es por lo dulce de su perfume. Levanto la cabeza y rastreo las esporas que se desvanecen en el aire. Me encandilo en su brillo y descubro; no hace falta tocar su blanca piel para saberla suave como el algodón. Sus manos retienen el agua que se vierte, reciben la luz esplendorosa y todo es la armonía, hasta los pies que sostienen en la tierra su baile con el viento. Frágil y resistente, savia y vida.

domingo, 12 de marzo de 2017

Confusión

Confusión

Te diría tan abiertamente: te extraño.
Pero quizás aún no entiendo que esta pasando.

De la tibieza de dos cuerpos
al frío distante de tus palabras,
al silencio moribundo de la semana.

Mis letras brotan temerosas
aunque gritan de esperanza.

¡Ah! ¡Tus labios! casi un recuerdo
en esta boca seca de sueños.
Mi piel marchita sin caricias
y el infinito tacto de tu cuerpo que olvido.

El sueño de verte, el anhelo de tus besos
 y amor eterno a tu sonrisa que espero.

DaD.- 11 de marzo 2017

viernes, 10 de marzo de 2017

Cuando el amanecer duele

Cuando el amanecer duele

Sale el sol para dibujar el horizonte.

Sobre la almohada intranquila brota rabia e impotencia de la trasnoche donde los dientes se masticaban. Lo despertó un sueño, de esos que pesan; de los que caen con tanta fuerza que laceran la piel sobre el colchón y dejan heridas internas.

Afuera se está despertando el blanco de las nubes, entre sábanas naranjas y oscuras.

Los parpados saltan al ritmo de la respiración agitada, los ojos buscan rincones donde esconderse del resplandor que trae la amenaza del día; de afrontarlo sin ella, de la primera mañana donde el sueño no es verla, tampoco esperarla. Una página en blanco cargada de futuro incierto y de lágrimas que drenan.

DaD.- 10 de marzo de 2017

miércoles, 8 de marzo de 2017

Te quiero de quererte

Te quiero de querer acompañarte
de quererte libre.
Te quiero de querer abrazarte
de quererte sin barreras.

Te quiero de querer descubrirte
como a una montaña que no tiene cima.

Te quiero de querer que seamos dos
de quererte singular.
Te quiero de querer hasta tu locura
de quererte radiante.

Te quiero de querer alumbrarte
cuando la oscuridad de la duda se pose en tu frente .

Te quiero de querer soñarte
de querer despertar con vos.
Te quiero de querer tu fuerza
de quererte luchadora.

Te quiero de quererte aún en la tormenta
donde navegas aún sin velas.

DaD.- 08 de marzo de 2017